lunes, 16 de julio de 2018

Eres



Eres...
El mar en calma
después de la tempestad.
La tierra firme
que yo quiero pisar.
El aire fresco
necesario respirar.
El fuego fuerte
donde me voy a quemar.

Eres...
Momento de certeza
cuando mi cabeza vuela.
La luz tenue
en las noches en vela.
El aroma suave
que me da grandeza.

Eres...
La paz profunda
después de la guerra.
Las manos frí­as
que a mi me incendian.
El susurro suave
que eriza mi piel.

Eres...
Aire y luz,
tierra y calma,
fuego que incendia,
mar que apaga.

TCL


viernes, 25 de mayo de 2018

Lascivia.


Me muero por saber que hay detrás de tu mirada...

Me imagino tendida, 
con mis muslos como alas abiertas,
dispuestas al vuelo.

Te invito a viajar por mi cuerpo, 
por negros agujeros desvelados
por mi mano que juega entre pétalos de carne.

Descubres el camino hacia mi flor desnuda.

Y tus labios incendiados se disponen 
a beber del licor de mi boca.

Mojados en el jugo del placer, entre gemidos,
salpicándome de tu agua profunda, 
que me inunda, me llena, me satisface...

Lames la miel salada que me fluye, 
quemándome con tu lengua
que vibra por mi piel, entre gemidos y caricias.

La saliva y el sudor nos va mojando.

Y ya apagado nuestro fuegos, nos despedimos,
hasta otra batalla, quizás diferente,
pero no por ello distinta.

TCL


martes, 8 de mayo de 2018

Extraño amante


La noche ha caído, la luz del día ya apagó su color. Todo queda en penumbra y a lo lejos sólo veo un resplandor.

No quiero mirar, quizás por miedo, quizás por temor a no saber que hay detrás de esa luz cegadora.

Poco a poco, casi sin querer, me voy acercando, un poco temerosa pero a la vez muy decidida, pisando fuerte.

La luz se hace más intensa, más blanca y pura, es indescriptible. Mis ojos se cierran, ya no veo, ¿qué pasa?, no siento mi cuerpo y todo se vuelve oscuro.

Abro los ojos y me veo tendida, no sé donde ni porque; de pronto aparece una imagen delante de mi, pero no puedo ver su cara. Hay mucha luz, pero su cara es oscura. Esa luz me ciega y cierro de nuevo los ojos.

 De pronto una manos acarician mis piernas, sólo llevo un camisón blanco de seda; suben y suben y acarician mis pechos, mis brazos... y unos labios húmedos me dan un beso, limpio, rozando los míos.

 Abro de nuevo los ojos, no veo su cara, pero puedo sentir sus manos que no dejan de acariciarme. Me siento bien, segura... De repente me cubre los ojos con un pañuelo.

 Ya no acarician mi piel con las manos, ahora la cubren a besos, suaves, tiernos, tímidos. Me dejo llevar, me gusta y mi cuerpo se estremece.

 No consigo mover los brazos, quiero acariciar a mi extraño amante y no puedo.

 Casi sin darme cuenta noto que me hace el amor, suave, siempre muy suave, pero intenso a la misma vez.

 No sé cuanto tiempo estuvimos así. Sentí mi cuerpo vibrar con una energía especial y noté como me penetraba hasta llegar a mi alma, me sentí llena de su energía, de su amor, de todos sus sentimientos, llena... de todo él.

 Ya no había retorno, ya no había vuelta atrás, había pasado un extraño al fondo de mi corazón, corría por mis venas, ya formaba parte de mi hasta el punto de arder mi sangre que me abrasaba por dentro. Quería abrazarlo, besarlo, sentirlo de nuevo, pero... mis ojos seguían vendados y mis brazos inertes.

 Cuidadosamente me viste y me coge en brazos, camina un tramo y me tiende, supongo en una cama. Con sumo cuidado me quita la venda, tengo miedo de abrir los ojos, por la luz, esa luz cegadora, finalmente los abro y... ¡sorpresa!. 

 Delante de mi estabas tú, sonriente y sereno. Fui a decirte algo y tus labios sellaron los míos con un beso intenso y lleno de amor. Luego me susurraste al oído, con una voz dulce un "te quiero, jamás lo olvidaré, espérame princesa que de otro sueño te sacaré".

 Cerré mis ojos para que me besaras de nuevo, para volver a sentir tus labios... pero al abrirlos ya no estabas allí.

 Triste y desconsolada aún espero que me captures de nuevo, pero ésta vez en la realidad.

 Hagamos los sueños realidad para que siempre perduren en nuestros corazones.

TCL


miércoles, 18 de abril de 2018

Hombre


Tú, mágico, misterioso, lleno de bondad, un hombre fiel a sus principios, con un don de palabras algo sobrenatural en este siglo que corre, donde todo es superfluo y vacío.

Tú, poeta sin rima que deslizas el alma en cada frase y en cada sílaba.

Tú, que construyes castillos que flotan entre fantasías y realidades compatibles en los sueños de locos que son muy cuerdos.

Tú, hombre de alma abierta a mentes inquietas que ven más allá de los ojos abiertos a un mundo ciego.

Tú, sabedor de palabras dulces que no se pronuncian con la boca, que se escriben desde un alma soñadora que nadie comprende.

Tú, soñador indomable de quimeras y de realidades absurdas que adornas con tu corazón latente y emocionado.

Tú, hombre y sueño, silencio y melodía, paz y ruido, constancia y desorden, alegría y tristeza, luz tenue que brilla en un mundo oscuro...

Tú, amigo y compañero que siempre llevas palabras donde el alma las encuentra.

TCL

domingo, 18 de marzo de 2018

Esperanza


He atravesado océanos de tiempo 
para venir a buscarte,
esperando la llegada de ese día para contemplar
con templanza lo divino y humano
y cobijarme en el seno donde la fortuna de la vida
se hace voluntad y el hecho carne.

Donde el corazón palpita fuerte 
y la sangre se alborota.

Donde la guarida lejos de ser fría, 
cobija el calor soñado
en un tiempo remoto que no existe.

Allí donde se para todo y solo se oye  
el sonido  de tu respiración,
al unísono con la mía.

Te he buscado entre las sombras de mi soledad 
y te he descubierto en mi retina, 
ahí donde te veo sin mirarte,
estás escondida en cada latido 
y en cada marca de mi piel
que sueña con tus caricias.

He visto en ti el verbo del amor.

Donde los sueños se vuelven caricias
y las caricias amaneceres de libertad.

Eres esa luz tenue en la noche que invita al deseo,
la luna donde guardar un secreto,
el olor a incienso que embriaga el sueño.

El verbo hecho carne, la carne que invita a pecar.

Eres pecado y amor, fuego y calma, luz y oscuridad
cuando me despido por la mañana.

Donde los suspiros brotan de la melancolía
y olor a tu cuerpo envuelve 
la penumbra de mi pensamiento
hasta elevarlo al infinito y poner fin 
a la soledad de mi alma.

Eres aquel atardecer de rojos alardes, 
de armonía crepitante.

He dibujado con mis manos tu cara 
y he deseado abrazarte
con el sólo deseo de sentir 
el latido de tus sentimientos.

Y dormir hasta que la luna se esconda 
entre los rayos de oro que cubren los días.

Y te sueño de día, y te espero en la noche,
donde puedo refugiarme en tu pecho,
donde el calor de tu cuerpo lo hago mío,
ahí donde vivo, donde yo respiro,
porque eres mi luz y mi oxígeno, mi paz y mi vida,
mi alma impregnada de ti...
sólo a tu lado descansa.

TCL y FRCD

En colaboración con Francisco Ramón Camuñas Díaz. 
Gracias, amigo, por participar.


domingo, 11 de febrero de 2018

Fuera y dentro


Me he pintado para ti 
mi mejor sonrisa,
de rojo carmí­n.

Me puse aquel vestido,
negro de escote sin freno.

Me planté los tacones
que te gustan a ti.

Ahora hablemos de dentro.

Me he perfumado el alma 
de rosas silvestres.

Mi mente de ambrosía 
sin límites para ti.

El corazón lo llené 
de caricias en cada latir.

El deseo de lujuria,
para compartir.

El amor no lo he tocado,
lo quiero descubrir.

Ahora gocemos el momento
y volvamos a repetir.

TCL


domingo, 14 de enero de 2018

Soledad



Soledad, refugio de locos poetas
que se esconden entre las sombras
para alcanzar sus letras.

Lugar de grandes pensamientos,
escodite de los miedos
donde libres alzan el vuelo.

Soledad que a veces llega sin llamarla
para oirnos por dentro,
para guardar nuestros secretos.

A veces querida y odiada a la vez,
necesaria siempre que llega
sin alma ni pena.

Soledad que se apropia del ser
que te habla desde lo mas hondo,
donde los llantos siempre son sordos.

Tócala con tu alma
recréate en el autodescubrimiento,
métete en ella y pierde el miedo.

Soledad, tiempo de encuentro del "yo"
exploración de reconocimiento interno,
descubridora de nuestro talento.

Compañera fiel que te conoce,
conversa con ella hasta amanecer,
pañuelo de lágrimas que corren.

Soledad, espejo de emociones,
ratos de reflexión interior,
que te muestra soluciones.

Equilibrio entre el yo y los demás,
conocimiento a fondo de nuestra identidad,
silencios que solo tú sabes escuchar.

Soledad que me acompañas siempre
en mi tiempo alegre y triste,
soledad que mira sin verme,
que me habla sin oírme,
soledad que me entiende
cuando nadie mas existe.

TCL